Manufactura industrial
Forge & Sons
Contexto
Forge & Sons lleva tres generaciones doblando acero. Sus tolerancias se miden en fracciones de milímetro. Su marca era clip art de 1996: un yunque en llamas, cuatro tipografías, una web tocada por última vez cuando cambió el número de fax.
Los equipos de compras lo notaban. Licitación tras licitación, el trabajo era mejor y la impresión era peor. Competidores más vistosos con talleres más flojos ganaban por presentación.
La apuesta
La tentación era disfrazar a un taller metalúrgico de startup tecnológica. Instinto equivocado. Quien compra fabricación industrial no busca disrupción: busca pruebas de control.
Nuestra apuesta: la manufactura de precisión debe parecer precisión. Retícula, medida, tolerancia. La identidad tenía que sentirse mecanizada, no decorada.
Ejecución
La nueva identidad se apoya en una retícula técnica. Un logotipo en una grotesca de trazo ingenieril, un sistema de espaciado derivado de incrementos de medida, una paleta de grafito, acero y un naranja de señalización tomado del propio taller. Cada composición se pauta con líneas finas, como un plano de fabricación.
La web extiende el sistema. Listas de maquinaria con especificaciones reales, tablas de tolerancias, fotografía de proyectos limpia sobre fondos oscuros. El formulario de presupuesto pregunta lo que preguntaría un técnico de ofertas, en el orden en que lo preguntaría.
Resultados
Las consultas cualificadas subieron un 54%. No más consultas: mejores. Solicitudes que llegan con planos adjuntos, de compradores que ya han leído la lista de maquinaria. El equipo comercial dejó de explicar a qué se dedica la empresa y empezó a presupuestar.
Este es un proyecto de muestra, publicado mientras nuestros primeros casos de estudio reales reciben autorización para publicarse.